El caserío desde nuestro punto de vista

Cuando se habla de la calidad de vida de los pueblos, resultan imprescindibles en su identidad y carácter la función que ocupan los caseríos y las actividades que se desarrollan en ellos.

Junto a la industria y los servicios, la agricultura es uno de los principales sectores económicos,la encargada de crear materias y alimentos, así como la responsable de crear espectaculares paisajes a través de su desarrollo.

Son muchos los que ven el caserío como una simple unidad económica, y cuando se enteran que los caseríos sólo representan el 1,7% de la economía, dejan a un lado las posibilidades de desarrollo y el potencial que ofrecen. Estas personas todavía no son conscientes de que si no se contara con los caseríos no habría posibilidad de desarrollo.

No se debe considerar el caserío desde la perspectiva de una economía limitada. El mundo del caserío es más amplio y complejo que todo eso. Hoy en día, en nuestra sociedad, donde la influencia de unas pocas culturas extranjeras ha traído consigo la paulatina pérdida de las raíces del pueblo, los caseríos ocupan un papel de referencia. En su naturaleza, en sus tierras etc. nos sentimos unidos con nuestra tradición; los caseríos hacen el trabajo de puente hacía nuestras raíces. Los caseríos son la base del origen del idioma y palabras que usamos, del paisaje que nos rodea y disfrutamos, y de la identidad territorial que poseemos.

A lo largo de la historia del ser humano el desarrollo del hombre ha ido de la mano de la naturaleza. Junto a "sus" animales y plantas (vacas, ovejas,...queso, berzas,...) el hombre ha ido sumergiéndose en una especie de co-evolución. La ansia del hombre de querer poseer y dominar todo no hace más que demostrar que hay una dependencia directa entre él y la
naturaleza.

El hombre tiene la necesidad de la naturaleza. Y el caserío nos ha enseñado desde el principio que es el camino sostenible para ello.

A lo largo de la historia, en nuestra cultura y vida cotidiana, los caseríos han desempeñado una función estratégica. Hasta hace poco (alrededor de 30 años), eran los principales responsables y proveedores de nuestros alimentos diarios. Al dejar a un lado este factor, la conexión entre el caserío y la ciudad, su simbiosis, ha ido debilitándose.

Hoy en día, nuestros caseríos siguen siendo una unidad familiar que se encarga de la gestión de las tierras que rodean al caserío. Desde una perspectiva de planificación territorial esto supone un 80% de todo el área geográfica. Por este motivo el caserío es un factor muy importante que hay que tener en cuenta en cualquier plan de sostenibilidad.

Sin embargo, la desigualdad que existe con la tierra y la naturaleza no se limita sólo a nivel de ciudad. Para sobrevivir los caseríos necesitan a los habitantes de la ciudad, y actualmente les siguen por detrás en el camino del alejamiento. Se puede decir que los habitantes de la ciudad al no sentir el caserío como algo importante ni al darse cuenta de las necesidades que el caserío tiene, están dejando a un lado sus propias raíces; poniendo en riesgo la identidad y la base social y cultural para las futuras generaciones.

Por todo ello los caseríos son de vital importancia, ya que queriendo o sin querer, siempre nos están enseñando el camino que hay que seguir,... ¡son la brújula de la identidad de nuestro pueblo!

On egin.

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